Sin carné y conduciendo un F1

La llegada al Mundial de Max Verstappen, de 16 años, escenifica la obsesión de los equipos por encontrar a la nueva joya de la F1 

Por ORIOL PUIGDEMONT

Max Verstappen
En el Mundial de Fórmula 1 hay carreras para todo. Al margen de las que se dan en la pista, las escuderías compiten fuera de ella en infinidad de ámbitos. La competición que está más de moda es la de las jóvenes promesas, esto es, a ver quién encuentra el mayor diamante en bruto de las cuatro ruedas. Este es un papel que en su día jugaron Fernando Alonso, Lewis Hamilton o Sebastian Vettel, tres pilotos que, por este orden, se fueron arrebatando unos a otros las plusmarcas de precocidad. El pasado lunes, Red Bull movió ficha y anunció que la próxima temporada Max Verstappen relevará a Jean-Éric Vergne y acompañará a Daniil Kvyat en Toro Rosso. Para cuando se suba al coche en Australia a mediados de marzo este holandés, campeón del mundo absoluto de karting de 2013, tendrá 17 años (los cumplirá en septiembre), uno menos de los necesarios para conducir por la calle en muchos países de Europa, y desbancará a Jaime Alguersuari como el debutante más joven de la historia de la F-1 (19 años, cuatro meses y tres días). Para poder correr necesitará el permiso de Jos, su padre, que entre 1994 y 2003 disputó un total de 107 grandes premios con siete constructores distintos.

La apuesta por Verstappen ha causado un gran revuelo, y no solo por su bisoñez —solo acumula seis pruebas en monoplazas (F3) y nunca en la vida se ha subido a un fórmula 1—, sino por los efectos colaterales que pueda traer consigo. Por un lado, refleja una vez más la crueldad del sistema de selección natural de Red Bull, que probablemente se deshará de Vergne como en el pasado ya hizo con Alguersuari, pero también la confianza la marca del búfalo rojo en los frutos de su método. El caso de Verstappen es un rara avis, puesto que la compañía austríaca lo incorporó a su programa de formación (Red Bull Júnior Team) hace solo unos días, y apenas tendrá tiempo de ponerle a prueba antes de lanzarle al ruedo.

"He estado en contacto con Max y con Jos desde hace tiempo. Es sorprendente cómo se ha adaptado a la F3, pero hubo un día en que me convenció de que tenía algo especial. Fue en Norisring (Alemania), la pista estaba más mojada que seca, y Max giraba más de dos segundos más rápido que nadie", le define Helmut Marko, el responsable del Júnior Team.

Sin embargo, en esta revolución hay una pieza que queda suelta: ¿Qué pasará con Carlos Sainz Jr? El hijo del bicampeón del mundo de rallies lidera con solvencia el campeonato de World Series después de haberse impuesto cinco veces, y, teóricamente, era el relevo natural del francés en Toro Rosso. Para conocer su destino habrá que esperar a que las demás piezas de la parrilla vayan encajando: quién será el elegido para liderar el proyecto McLaren-Honda y el efecto dominó que llevará consigo.
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About Gazcue es Arte

Lic. Comunicación Social y Bibliotecologia; Master Educación Superior y Política Internacional. Community Manager de @UASDFCS; Columnista @ElNuevoDiarioRD.
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