La semana pasada, el Reino de los Países Bajos derrotó a la República Dominicana en béisbol. No una vez, sino dos veces. El martes en la noche, en entradas extras y tres días después de su primera victoria improbable, los holandeses eliminaron a la República Dominicana del Clásico Mundial de Béisbol con un triunfo 2-1.Aún sin el lesionado Alex Rodríguez, de fama reciente con los esteroides, la República Dominicana alineó a Pedro Martínez, David Ortiz y 21 otros jugadores de las Grandes Ligas, entre ellos ocho con experiencia en Partidos de las Estrellas.
La nómina combinada del equipo dominicano ascendía a US$83,4 millones. Los holandeses apenas tenían un profesional que ganó US$400 mil la temporada 2008.
Sus jugadores son como el suplente Stefan De Jong, que trabaja en negocios en la liga holandesa. En la parte baja de la décima primera entrada, De Jon bateó un hit contra el cerrador Todo Estrella de los Cachorros, Carlos Mármol, se robó dos bases y anotó la carrera de la victoria.
Por siglos, Holanda estableció colonias en el Caribe que hoy producen algunos grandes peloteros, pero profesores norteamericanos viajeros popularizaron el béisbol allá a principio de 1900. La liga profesional holandesa, Honkbal Hoofdklasse, fue fundada en 1922. (Honkbal significa béisbol en holandés).
El diario de John W. Miller, quien juega y sigue el béisbol en Europa, dice que el programa holandés realmente despegó cuando Robert Eenhoorn perdió su posición de torpedero de los Yanquis ante Derek Jeter y eventualmente retornó a casa para desarrollar talentos locales.
Todavía la cifra es pequeña, con alrededor de 100,000 jugadores de béisbol en toda Europa, comparada con 17 millones en los Estados Unidos. Y pensar que la Naranja logró esa hazaña sin un contrato multimillonario en dólares o, hasta donde sabemos, esteroides.
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