LOS DIVORCIOS CONTRIBUYEN AL CALENTAMIENTO GLOBAL

No es broma. Esta conclusión se deriva de una investigación realizada por dos ecólogos de la Universidad Estatal de Michigan, publicada en la revista estadounidense "Logros de la Academia Nacional de Ciencias". No se trata tampoco de una investigación "light", pues su objeto de estudio alude a dos problemas cruciales de Occidente: la disolución de la familia y la degradación del ambiente. Como tampoco puede considerase "light" una investigación cuyos resultados podrían aumentar, mediante la música, la producción de leche, lo que garantiza la nutrición de millones de niños. Que luego alguien concluya que la música clásica es estéticamente superior al rock, es una interpretación falaz que en nada disminuye la relevancia de la investigación.

Los investigadores Eunice Yu y Jiango Liu analizaron datos sobre el uso de los recursos en parejas casadas en 12 países: USA, Brasil, Costa Rica, Ecuador, Grecia, México y África del Sur, y descubrieron que el divorcio tiene impactos negativos sobre nuestro planeta, incluyendo una más alta demanda de recursos energéticos y una más baja eficiencia en el uso de los recursos hogareños. El divorcio conduce a la multiplicación de hogares más pequeños, lo que origina un número mayor de viviendas y, por tanto, una mayor demanda de energía, agua y terrenos. Parece ser que las viviendas de esposos usan los recursos más eficientemente. La separación no sólo multiplica las penas, sino también los gastos.

De manera que si nos preocupa la protección del ambiente, tenemos que considerar muy seriamente las consecuencias ecológicas del divorcio. El estudio revela que en EE.UU. en el 2005, los divorciados podrían haber ahorrado más de 73 mil millones de kilovatios de electricidad y cerca de 627 mil millones de galones de agua si hubieran permanecido casados. En términos porcentuales -señalan los autores- un divorciado gasta entre 42% y 61% más que una persona casada. De este estudio podría derivarse una conclusión perturbadora: que son ecológicamente amigables el concubinato y los matrimonios entre personas del mismo sexo.

A mí esta investigación me plantea un conflicto insoluble, dada mi condición de ecologista, pues ante evidencias tan contundentes, se me hace cada vez más difícil seguir sosteniendo una soltería que "he pulido con delectación de artista".

Dada la gravedad del caso, los autores recomiendan a los gobiernos tomar más en serio el costo energético que generan las parejas cuando deciden deshilar "en tuyo y mío lo que fue nuestro".


POR SIMON GUERRERO
guerrero.simon@gmail.com
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Editor Gazcue es Arte

Master en Educación Superior mención Docencia, Licenciado en Comunicación Social, Técnico Superior en Bibliotecología y Diplomado en Ciencias Políticas, Columnista del periodico El Nuevo Diario

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