Los dominicanos estaríamos validando un absurdo institucional si se acepta que el Senado de la República tenga que enviar una comisión a New York, gastando dinero público, para escuchar lo que tenga que decirle el senador Alejandro Williams sobre el acoso de que fueron objeto cuatro periodistas mujeres por parte de personeros a su servicio.Alejandro Williams todavía es un senador de la República, representante por la provincia de San Pedro de Macorís, y tiene como responsabilidad acudir ordinariamente a las sesiones de la Cámara Alta.
Entonces, ¿por qué hay que mandar una comisión a New York para hablar con él? Lo que éste debió hacer fue acudir al hemiciclo y ante sus representados para responder por las acciones que se le imputan.
Si definitivamente al senador Williams no le merece ningún respeto el Congreso Nacional y la curul que él debiera ocupar en representación de San Pedro de Macorís, lo que procede es su destitución pura y simple.
La Cámara de Diputados ya no puede mantenerse al margen del caso, pues ahora tiene la obligación de constituirse en fiscal ante un eventual juicio político contra este senador residente en el extranjero.
El Senado debe dejarse de paños tibios cómplices, pues Williams ya ha propiciado la intimidación de cuatro mujeres periodistas, se ha burlado del Senado y ha defraudado a los petromacorisanos que pensaron haber escogido a un representante de su provincia.
EDITORIAL DEL PERIODICO EL DIA DE 6/04/09
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