Sólo lo digital muere

Extinción de la tecnología. Las nuevas tecnologías parece probable que se desvanecerán; las más viejas podrían estar siempre con nosotros


La "oficina sin papeles" se ha ganado un lugar preponderante en las listas de promesas tecnológicas que no se cumplieron. Sin embargo, es seguro que la meta más modesta de oficinas sin papel carbón está al alcance de la humanidad. El papel carbón permite que se hagan dos copias de un documento simultáneamente. Hoy día, un par de clics pueden hacer lo mismo con mucho menos lío.

Sin embargo, el papel carbón persiste. Todavía se necesita llenar formularios de manera que produzca una copia. Y hay otros nichos: los que hacen tatuajes y los corredores de palomas, aparentemente, los consideran vitales.

Esto no debe ser una sorpresa. La innovación tiende a crear nuevos nichos, en lugar de ocupar los que ya existen. De manera que las tecnologías podrían hacerse marginales, pero raramente desaparecen. Y en la actualidad los pequeños nichos en los cuales las viejas tecnologías se refugian son cada vez más viables y asequibles, gracias al internet y al hecho de que la producción ya no necesita ser tan masiva; lo que hace más fácil fabricar pequeñas cantidades de artículos extraños.

Además, una tecno-nostalgia generalizada busca preservar todas las formas en que las personas han hecho cosas, sencillamente porque son chéveres. Locomotoras a vapor; catapultas; rollos de papiro: todos cuentan con numerosos entusiastas que los están haciendo o restaurando, y en ocasiones obteniendo ganancias de sus ventas a aficionados con dinero para gastar.

El resultado es que tecnologías desde la edad de piedra todavía persisten y hasta florecen en el mundo moderno. Según "What Tecnology Wants", un libro por Kevin Kelly, uno de los fundadores de la revista Wired, los fabricantes de herramientas de pedernal producen más de un millón de nuevas flechas y arpones cada año. Parece que algo que desea la tecnología es sobrevivir.

El papel carbón, en la medida que tiene un instinto de supervivencia, se puede consolar con el hecho de que aun cuando está es una era digital, muchos productos análogos se mantienen, y hasta están reapareciendo. Los expertos, los esnobs y los DJ de la vieja escuela pagan mucho dinero por el vinyl; algunos fotógrafos todavía atesoran la densidad de la información de las películas de gran formato, o la idiosincrasia química de la Polaroid.

Viejas pero buenas

De hecho, las tecnologías digitales podrían resultar ser más efímeras que sus predecesoras. Se basan en la idea de que el medio en el cual se almacenan los componentes ceros y unos no importa, y en la percepción de Alan Turing de que cualquier computador puede emular a cualquier otro teniendo suficiente memoria y tiempo. Esto sugiere que las nuevas tecnologías digitales podrían ser capaces de eliminar a sus predecesoras completamente. Y si parece que las primeras tecnologías digitales están desapareciendo. El casete de música está disfrutando de un renacimiento hipster (subcultura contemporánea), con su misma infidelidad como parte aparente de su encanto; pero las cintas de audio digital parecen estar condenadas a desaparecer.

De manera que las tecnologías digitales revolucionarias podrían enviar al zafacón a las anteriores. Quizás este sea el caso de un notable descubrimiento en tecnología molecular que podría, en principio, almacenar todos los datos que se han registrado a través de la historia en un dispositivo que podría caber en una van. En este caso no sería que lo nuevo eliminaría lo viejo. A pesar de que podría no ser usada nunca para los MP3 y los PDF, el ADN (la molécula del caso) ha estado almacenando datos por más de tres mil millones de años. Y no da señales de que vaya a desaparecer.

A pesar de que podría no ser usada nunca para los MP3 y los PDF, la molécula del ADN ha estado almacenando datos por más de tres mil millones de años.

Y no da señales de que vaya a desaparecer.
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Editor Gazcue es Arte

Master en Educación Superior mención Docencia, Licenciado en Comunicación Social, Técnico Superior en Bibliotecología y Diplomado en Ciencias Políticas, Columnista del periodico El Nuevo Diario

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