Entrevista a José Betancourt, viudo de Sonia Silvestre

"No la vi como artista, la vi como mujer, como mujer, como mujer..." 

 POR ALFONSO QUIÑONES

José Betancourt 
SANTO DOMINGO. José Betancourt fue el compañero de la fenecida cantante dominicana Sonia Silvestre, durante más de 30 años. Ayer, en la funeraria Blandino, el fotógrafo venezolano y ya dominicano, accedió a conversar con DL, sobre la mujer que le cambió la vida.

P. ¿Cuándo se conocieron Ud. y Sonia?

R. Eso fue hace como 32 años, en un festival internacional que organizó Alí Primera. Era un encuentro cultural y musical de varios países, México, Cuba, Perú, Bolivia, República Dominicana, y en esa delegación llegó el grupo Flamboyán, con Sonia. Ellos llegaron una semana después de comenzado el festival, y ya nosotros habíamos recorrido dos o tres ciudades, y llegamos a Puerto Cabello. Ahí llegó la guagua del aeropuerto con el grupo Flamboyán. Teníamos todo el día de asueto, y nos fuimos a la playa. Ella bajó con un vestido negro. La vi. Yo estaba caliente con cerveza, comida. Y cuando bajó esa mujer, se me pasó la calentura... De ahí pa'lante comenzó nuestra historia.

P. De ahí salieron dos hijos.

R. Dos hijos, 32 años y toda una vida juntos con todo: con mucho amor, a veces una pelea, como siempre. Pero siempre las soluciones estaban presentes. Y apoyándonos mutuamente, pensando siempre en el futuro de nuestros hijos.

P. ¿Qué fue lo que lo impactó, la mujer o la artista?

R. Cuando la conocí, nunca pensé en la mujer como artista. No la vi como artista, la vi como mujer, como mujer, como mujer... Como mujer me sorprendió desde el primer momento el tono de voz muy particular. Y lo madura que era ella. Siempre pensé en la vida que ésta te ofrece cosas que tienes que decidir. No importa si eres casado -como el caso mío, que yo era casado en ese momento-, pero si la vida te da una oportunidad nunca debes perderla. Cuando la conocí, y vi la madurez, la sencillez -conocí a la mujer físicamente, pero mentalmente me fui enamorando de ella. En un día me enamoré de ella. Y desde ese momento Alí Primera fue cómplice de nosotros, y ya no me importaba el pasado o el presente. Lo que me importaba era ella. Cuando terminamos el recorrido llegué a Caracas, y le dije la verdad a mi mujer.

P. ¿Entonces vino para República Dominicana?

R. Eso fue un proceso de decisión. Dejé la familia, los amigos, el apartamento, la cuenta, todo. Los amigos me decían: 'Negro, ¿pero tú estas loco?'; hasta que llegó un amigo llamado Salvador, y me dijo unas palabras que me ayudaron mucho: "Negro, recuerda siempre que aquí está tu familia, tus amigos; lo único que voy a decirte es que dejes tu fantasma aquí. Ve para allá, si te va bien, te vamos a recibir, y si te va mal, te vamos a recibir igual". Con ese consejo fue que me vine, sin importar si había o no había. ¡Lo importante era llegar!

P. ¿Piensa regresar a Venezuela ahora?.

R. Mi familia está aquí. De eso estuve claro todo el tiempo. Mi familia está aquí. Yo tengo amigos muy queridos y mis hermanos, cada uno tiene su vida hecha.

P. ¿Sonia estaba preparada para la partida?

R. No. Ella se fue preparando, y yo la ayudaba mucho. Me dijo: "Papi, si yo me quedo como un vegetal, no me dejes llegar a ese momento; no me dejes en una silla de ruedas, no me dejes". Así que tuve que esperar el proceso. El último momento de vida mental de ella, fue el miércoles. Había pasado de viernes al lunes en recuperación muy baja, el martes tuvo un revés, y el miércoles estuvo muy recuperada. Se levantó, se puso bella, se maquilló, se puso a hablar con todos nosotros. Me fui a buscar a mi hija que llegó de Chavón, la traje, y cuando llego, y la veo parada, la abrazo y la beso, y le digo "¡Qué bella estás mi amor!". Luego la dejé con mi hija, y fui a tomar café. Cuando subo de nuevo, a los 10 minutos ya había cambiado, y le dio el primer derrame. Comenzó a hablar con la lengua tropelosa, cambió la cara y comenzó a sangrar por la naríz. Tras un scanneo, la doctora dijo que era leve. Siempre pensé que había esperanza. La entrego a Terapia Intensiva, con la esperanza de que iba a amanecer mejor. Me voy a casa, y a la 1:30 a.m. me llama la clínica que vaya a firmar unos papeles. No me dice más nada. Cuando llego, la doctora me dice que como se sentía muy bien, comió bien, algo más de lo debido, y comenzó a vomitar convulsivamente, y ahí vino el segundo derrame masivo frontal, quedando un 25% del cerebro trabajando. Ya no había esperanza, su estado iba a ser vegetal. A las 9:00 a.m. me da el segundo informe que ya es total, el cerebro dejó de funcionar. Los demás órganos se iban cayendo por sí solos.

P. ¿Cuál es la canción de Sonia que más le gusta?

R. (Ríe pícaramente) Una canción de Noel Nicola que se llama "Te perdono". Era una canción para darte en la madre.
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Editor Gazcue es Arte

Master en Educación Superior mención Docencia, Licenciado en Comunicación Social, Técnico Superior en Bibliotecología y Diplomado en Ciencias Políticas, Columnista del periodico El Nuevo Diario

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