Nuestras madres prefieren hijos mudos y obesos

El llanto es la forma de comunicarse que tiene el niño recién nacido y en sus primeros meses de vida hasta que aprende a hacerlo por gestos, señales y la palabra. Pero una buena cantidad de madres creen que solamente llora por hambre, por lo tanto, siempre deberá estar comiendo y callado.

El lactante dominicano en la mayoría de los casos debe permanecer mudo, no tiene derecho a expresarse, porque ante el más mínimo intento tendrá su boca tapada, lamentablemente por el biberón en vez del pezón. Y eso no es bueno, porque además de impedir que el niño se comunique, se está fomentando el sobre peso y la obesidad, y un malestar difícil de imaginar. ¿Qué sería de usted si tuviera que pasarse 24 horas comiendo, con un sistema gastrointestinal en marcha permanente, produciendo gases y cólicos constantes y sin poder hablar?

El bebé llora por hambre y esa expresión es mayor desde el momento del nacimiento hasta las primeras 6 a 8 semanas de vida cuando puede pasar hasta 2 horas al día llorando para ir disminuyendo a medida que va creciendo. Pero llora también si el pañal está húmedo y le molesta, si tiene frío o tiene calor, como lo vemos en la consulta; con un abrigo, gorro, guantes y medias de lana mientras la madre se echa fresco. El bebé llora por muchas otras razones, pero que no se atreva a expresarlo, porque de inmediato tendrá su boca tapada.

Si el lactante no está enfermo y tiene satisfechas sus necesidades podrá llorar, y es deber de la madre reconocer por qué lo hace y, deber de ambos, disciplinarlo respecto de su alimentación y horario del sueño. Y con esta afirmación, podríamos estar en contradicción con otros colegas que entienden que el lactante debe comer cuantas veces lo desee las 24 horas del día obviando el descanso nocturno primero para el niño y de paso para los demás. Y yo pienso que es un hábito que se enseña y que se aprende. Porque el ser humano es un animal de hábitos.

El niño que aprende que hay algunos límites, que existen valores como la disciplina, hábitos como una alimentación ordenada y a dormir 12 horas diarias, es un niño distinto. Menos demandante, más autosuficiente, más solidario y compadecido. Un niño feliz.


Por Marcos Díaz Guillén 

Pediatra neonatólogo. Pediatra emérito y presidente de la Sociedad Dominicana de Pediatría.

marcosdiazguillen@gmail.com

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Editor Gazcue es Arte

Me considero joven, ya que la juventud es un estado del espiritu, bohemio como todo residente en Gazcue, academicamente soy Master en Educación Superior mención Docencia, Licenciado en Comunicación Social, Técnico Superior en Bibliotecología y Diplomado en Ciencias Políticas.

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