Mercados de pulgas de París, con mas de un siglo de historia

Los mercados de pulgas parisinos están considerados
como los más variados del mundo.

Trastos inservibles que conviven junto a antigüedades se amontonan cada fin de semana en los tres principales mercados de pulgas de París: Saint-Ouen, Porte de Vanves y  Porte de Montreuil.Estos mercados  ofrecen no sólo el más amplio espectro de cachivaches imaginable, sino también una importante reserva de gangas para los buscadores de tesoros.

Los “Marchés aux Puces” ( mercados de pulgas) han existido desde hace siglos en París. Ya durante la Edad Media la gente sin recursos seleccionaba, reciclaba y salvaba todo objeto susceptible de ser revendido por unas pocas monedas.
Esta tradición en su versión original subsiste hoy a duras penas, al igual que quienes la practican, a la entrada del mayor centro de antigüedades del mundo, el conocido como Mercado de Saint-Ouen.

Desde su pequeña tienda de arte, el presidente de la Asociación de Pulgas de París Saint-Ouen, Nicholas Moufflet, lucha por la supervivencia de este mercado de más de un siglo de historia que, reivindica, es el mayor centro de venta de arte y antigüedades del mundo.

Siete hectáreas de terreno albergan una docena de mercados y 1, 200 comercios que, pese a abrir sólo tres días por semana (de sábado a lunes), facturan 350 millones de euros al año (453 millones de dólares), gracias a los entre 120, 000 y 150, 000 visitantes que se pasean por allí cada fin de semana.

Su mayor logro, hasta la fecha, ha sido cautivar al director de cine estadounidense Woody Allen para hacer aparecer el mercado en la película “Midnight in Paris”.

Hace 15 años, las pulgas de Saint-Ouen lograron el estatus legal de “Zona de Protección del Patrimonio Arquitectural, Urbano y Paisajístico”, lo que de momento lo pone a salvo de las mandíbulas de las excavadoras.

En el mercado de Vanves decenas de pequeños puestos ofrecen muebles y objetos del siglo XVIII, XIX, o de los años 50 y 70, pero también muebles de jardín, cámaras de fotos y radios antiguas, y en general, curiosidades para todos los gustos. El bazar de Montreuil, en pie desde 1860, completa el trío de los mercados parisinos, pero su espíritu no se agota ni mucho menos en la capital francesa. De hecho, estos pintorescos lugares donde se puede encontrar lo inimaginable han proliferado por todo el mundo.

Con el inicio del buen tiempo, en las plazas parisinas nacen como setas nuevos puestos que ofrecen mercancía guiándose por un solo precepto: la armonía del desorden. Para encontrar el objeto soñado, sólo hay que armarse de un método expeditivo y conjugarlo con el don de la oportunidad. Después, dejarse llevar por lo que Moufflet denomina “el placer del azar”.
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About Gazcue es Arte

Lic. Comunicación Social y Bibliotecologia; Master Educación Superior y Política Internacional. Community Manager de @UASDFCS; Columnista @ElNuevoDiarioRD.
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