La educación sexual es un derecho

POR ELISE ZERRATH (ONU MUJER)

La sexualidad es parte de la interrelación en la vida de los humanos. Y en efecto, es esencial para la continuidad de la vida misma.

Si la sexualidad es algo tan fundamental para nuestras vidas, es importante que aprendamos a una temprana edad la forma de abordarla de un modo positivo y responsable. La escuela como lugar crucial para la educación y socialización juega un papel fundamental, ya que es donde se forman las mentes jóvenes. Los jóvenes tienen el derecho a ser informados acerca de las relaciones sexuales, los embarazos, enfermedades de transmisión sexual y las formas de prevenirlas. Sin embargo, sólo el 7% del alumnado en nuestro país reciben educación sexual, privando la mayoría de sus derechos a una información objetiva.

Es casi irónico que vivimos en una sociedad en donde el sexo está presente en muchos aspectos de la vida cotidiana, entre otros, en el baile y en la forma en que nos interrelacionamos. Sin embargo, se excluye a la mayoría de los jóvenes de información imparcial sobre lo que están expuestos a diario. En línea con las demandas religiosas, el enfoque del gobierno hacia la educación sexual en las escuelas es ignórala por completo o moralizarla excesivamente. Sin embargo, ignorar la sexualidad no es el enfoque que muchos jóvenes eligen.

Las políticas públicas deben responder a las realidades sociales y no a directrices religiosas.

La negación del derecho a la educación sexual tiene graves repercusiones: La República Dominicana tiene una de las tasas más altas de embarazos en adolescentes en la región. Para las niñas afectadas, el embarazo a menudo significa el final de un futuro próspero. Si deciden abortar ilegalmente, ponen su propia salud y sus vidas en riesgo. Si tienen el bebé, se ven obligadas a dejar la escuela sin la base educativa para lograr un avance en su vida. Siendo esta la manera en que las niñas son castigadas por las escuelas doblemente: negándoles su derecho a la educación sexual y excluyéndoles de la educación una vez que se embarazan.

Invertir en educación sexual dará sus frutos: Menos embarazos en adolescentes, menos muertes maternas y menos deserciones escolares. Más niñas contarían con educación, que sigue siendo la herramienta más poderosa para romper el círculo de la pobreza. Como sociedad nos beneficiaríamos de la educación sexual y el acceso a los anticonceptivos de múltiples maneras: gastaríamos menos en los servicios de salud y generaríamos mentes más educadas.

Pero no es sólo un cálculo económico. Es una cuestión del pleno ejercicio de los derechos de los jóvenes a información que les permita tomar decisiones conscientes y auto-determinadas sobre si de cuándo quieren tener una relación sexual, con la intención de formar o no una familia.

Obviamente, la educación sexual y el acceso a métodos de regulación de la fecundidad no resolverán todos los problemas. El enfoque debe ser integral, involucrando a los padres y posibilitando a las jóvenes opciones que no les limite solo a la maternidad. Sin embargo, la educación sexual es el punto de partida vital. Es el derecho de los jóvenes recibir una educación sexual y es deber del gobierno asegurarlo.
Share on Google Plus

Editor Gazcue es Arte

Me considero joven, ya que la juventud es un estado del espiritu, bohemio como todo residente en Gazcue, academicamente soy Master en Educación Superior mención Docencia, Licenciado en Comunicación Social, Técnico Superior en Bibliotecología y Diplomado en Ciencias Políticas.

0 comentarios:

Publicar un comentario

GRACIAS POR VISITAR GAZCUE Y DEJAR TU COMENTARIO.